

El Borrador es un laboratorio escénico vivo que transforma el proceso artístico en espectáculo. Nace de una pregunta sencilla pero urgente: ¿Cómo hacer teatro que responda a la velocidad, el absurdo y la fragmentación del presente?
Cada edición es una revista escénico literaria diferente donde nacen piezas cortas, ficción y no ficción, conferencias performativas, vídeo, improvisación y silencio, que exploran cómo la tecnología, el capitalismo y la atención moldean nuestra forma de estar juntos.
Lejos de buscar un producto cerrado, El Borrador abraza la inestabilidad como estética -se muestra el proceso, el error y la contradicción como parte esencial de la experiencia teatral- y la economía de la atención como tema vertebrador.
MANIFESTO
- Usamos lo que tenemos. Dejamos el teatro caro por el accesible. El teatro fue y es un núcleo comunitario.
- La atención es nuestro material escénico. Darse cuenta de las cosas es un acto político. Creamos un oasis de curiosidad en medio de las ruinas de la economía de la atención.
- El mundo es inestable. Nuestro teatro también. Somos gente normal, que se junta para dar sentido a ese mundo. Somos cuentahistorias por naturaleza.
- Hacemos y experimentamos. Nos interesan las piezas en proceso, más que lo perfecto. Mostramos proceso. Tratamos lo inacabado como un método, no como un error. Creamos a raíz de fragmentos porque el mundo está fragmentado en si mismo.
- Borramos, reescribimos, nos equivocamos, volvemos a probar, y compartimos los fragmentos que son producto de este proceso con el mundo.
- Gente antes que algoritmos
- La tecnología antes de que acabe escribiendo los guiones. Tú no eres un producto, nosotros no somos un producto.
- Nos burlamos de los poderosos. Nos reímos de las injusticias hasta dejarlas sin sentido.
- Somos un lugar de reunión, acogida, pensamiento crítico y artístico, juego, duda, resistencia, desesperanza y resistencia a la desesperanza






